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CROSSTALK Nro. 001: “El audio sí importa”

El otro día salió un video de un concierto en donde las imágenes estaban bien pero el audio era terrible. Se nota que se procuró grabar este concierto con mucho cuidado, y me refiero a que había varias cámaras y a la vez también la microfonía era dedicada. Pues alguien se dio a la tarea de editar las imágenes, colocar las tomas correspondientes de los solistas, director, agrupación, etc. Todo en perfecta sincronía, pero a la hora del audio usaron el de referencia de la cámara central con una cantidad de reverberación tal que era imposible definir nada. Averigüe y resulta que no hubo presupuesto para mezclar el audio y así lo sacaron. Pues déjeme decirle señor editor que nadie va a ver su trabajo, pues a los 30 segundos de estar rodando el video la gente lo va a cambiar y no van a ver, ni como resolvió el cambio de cámara en el solo de bajo ni mucho menos su crédito al final del mismo.

Ya en los años ochenta, uno entraba en las salas de edición de video y veía como existían unas maquinas de video de cinta 1″ que costaban como $10.000 y el audio lo pasaban por una consolita de colores pastel de $50 donde ecualizaban los agudos o bajos (no había más controles) dentro de una sala toda reverberante, sin trampas de bajos y escuchaban en unas cornetas pequeñitas de 5″ colocadas en las esquinas. Sin contar por supuesto que los reproductores de cinta de 2 canales no los calibraban nunca y mucho menos les limpiaban los cabezales que recogían los restos de cinta de todos los estudios de la capital. En estas condiciones decidían que a algún jingle “le sobraba bajo”, “le faltaba agudos” o ambas, habiendo sido grabado y mezclado por profesionales en sus respectivos estudios bajo las condiciones adecuadas.

DAT Casio DA2

Gracias a la aparición del DAT, primer formato de grabación digital a costo de consumidor, este problema empezó a solucionarse. Recuerdo que yo llevaba un aparato de estos, típico de 2 espacios de rack, entre las piernas en mi motico Vespa, a las salas de post producción a inyectar el audio de un comercial que acabábamos de hacer directamente a la maquina de 1″ sin pasar por la consolita y verificando que los niveles estuvieran adecuados. Por supuesto esto conllevó a calibrar bien las salas y generar “algo” de conciencia entre los editores. Posteriormente conseguí un DAT portátil de 15 bits con énfasis con el que desarrollé una nueva fuente de trabajo al alquilar el equipo y mezclarle las cuñas a músicos en los primeros estudios caseros, garantizándoles la calidad hasta el momento de llevarlo a la productora. Pero esto no duró mucho.

Hoy día el problema continúa pues los canales de tv del país sólo aceptan comerciales en BetaCam y el audio es inyectado analógicamente desde la computadora donde están editando el video con los convertidores e interfaces nativos de las computadoras. Las salas ahora tienen mejores cornetas pero nadie se preocupa en acondicionar el espacio o ponerle los filtros pasa altos a los cornetas para arrinconarlas. Y más aún cuando cualquiera que tenga la capacidad de editar un video se sienta realizado por hacerlo y no tome conciencia de que lo más importante de un concierto es la música, no el enfoque de la cámara o el ángulo del director o si está en HD o 4:3. Nada de eso sirve si antes de que suene la melodía ya quitamos el video. ¡El audio sí importa!

2 comments for “CROSSTALK Nro. 001: “El audio sí importa”

  1. Danilo Alvarez
    25 April, 2016 at 2:23 am

    Totalmente de acuerdo contigo, me siento feliz porque ya se que no soy el único con esta apreciación.

    • Darío Peñaloza
      25 April, 2016 at 3:28 am

      Gracias por tu comentario y por visitar la página Danilo, un abrazo.

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